La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo calificó como un avance histórico el contenido de la nueva Estrategia Nacional para el Control de Drogas de Estados Unidos, la cual adopta la postura mexicana de abordar el consumo como un problema de salud pública y frenar el flujo ilegal de armamento hacia el sur.
En su conferencia matutina en Palacio Nacional, la mandataria destacó que el documento firmado por el presidente Donald Trump refleja el éxito del diálogo bilateral sostenido desde la administración anterior. Sheinbaum subrayó que, por primera vez, el gobierno estadounidense formaliza la necesidad de atender las causas del consumo mediante campañas de prevención y salud pública, un enfoque integral que guarda similitud con las políticas implementadas en territorio mexicano.
Reconocimiento del tráfico de armas como motor de violencia
Uno de los puntos más relevantes para el Gobierno de México es el compromiso explícito de Washington para disminuir el tráfico de armas hacia nuestro país. El canciller Roberto Velasco explicó que este reconocimiento es fundamental, ya que el poder operativo de los cárteles depende directamente del arsenal proveniente de Estados Unidos. Bajo los principios de responsabilidad compartida y respeto a la soberanía, la estrategia contempla:
- Fortalecimiento de capacidades institucionales para incautar precursores químicos.
- Reducción de la capacidad logística de las organizaciones criminales.
- Cooperación binacional sin subordinación y basada en la confianza mutua.
Disparidad en las cifras de consumo
La consejera jurídica, Luisa María Alcalde, presentó una comparativa que pone en relieve la magnitud de la crisis sanitaria en el país vecino. De acuerdo con la estrategia del gobierno de Trump, el 25.5% de la población estadounidense (73.6 millones de personas) consumió drogas ilícitas en el último año, y 48.4 millones padecen trastornos por uso de sustancias.
En contraste, los datos de la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas 2025 en México reportan que solo el 2.7% de la población (3.8 millones de personas) consumió estupefacientes en el mismo periodo. Esta diferencia estadística refuerza la postura mexicana de que, mientras en México la prioridad es la seguridad y el combate al crimen, en Estados Unidos el foco debe estar en la reducción de una demanda que alcanza niveles de emergencia nacional.
Esta convergencia en las agendas de seguridad y salud pública marca una nueva etapa en la relación bilateral, donde ambas naciones aceptan que la solución al narcotráfico requiere acciones contundentes en ambos lados de la frontera.
