La Federación Iraní de Futbol ratificó su asistencia a la próxima Copa del Mundo, pero presentó un pliego de diez exigencias a los países anfitriones para garantizar el respeto a su delegación y símbolos nacionales.
La Federación de Futbol de la República Islámica de Irán (FFIRI) anunció formalmente que su selección nacional competirá en el torneo que se celebrará en México, Estados Unidos y Canadá, tras meses de incertidumbre por el conflicto en Oriente Medio. El presidente del organismo, Mehdi Taj, detalló que la participación está condicionada al cumplimiento de garantías específicas, que incluyen la emisión de visados para todo el personal y el respeto estricto al himno y la bandera iraní en los recintos deportivos. Estas demandas surgen en un clima de tensión diplomática, acentuado por la reciente negativa de Canadá de permitir el ingreso de directivos iraníes debido a sus vínculos con el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI), organización catalogada como terrorista por los países norteamericanos.
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, ha manifestado que los futbolistas serán bienvenidos, aunque mantiene la reserva de denegar el acceso a miembros de la delegación con nexos probados con grupos militares ideológicos. Ante esto, la federación iraní insistió en que jugadores clave como Mehdi Taremi y Ehsan Hajsafi, quienes cumplieron su servicio militar en el CGRI, no deben enfrentar obstáculos migratorios para ingresar a las sedes. Además de los temas de visado, las condiciones de Teherán exigen protocolos de alta seguridad en aeropuertos, hoteles y rutas de transporte hacia los estadios de Los Ángeles y Seattle, donde el equipo tiene programados sus encuentros de la fase de grupos.
Por su parte, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, ha reiterado que el calendario de Irán se mantiene según lo previsto, con su base de operaciones establecida en Tucson, Arizona. La federación iraní sostuvo que ninguna potencia externa tiene la facultad de privar a su selección de una competencia para la cual clasificaron deportivamente, reafirmando que no cederán en sus convicciones culturales durante su estancia en Norteamérica. El equipo asiático iniciará su participación el 15 de junio contra Nueva Zelanda, seguido de enfrentamientos ante Bélgica y Egipto, bajo un esquema de vigilancia internacional que será monitoreado por los comités organizadores de las tres naciones sedes.
Las autoridades migratorias y deportivas de los países anfitriones continuarán las negociaciones para definir los protocolos de ingreso de la delegación completa antes del inicio del certamen.
